¿Te identificas?
- Dificultad para tragar sólidos y también líquidos.
- Regurgitación de comida sin digerir, sobre todo al acostarte.
- Dolor en el pecho y pérdida de peso.
Qué es y por qué se opera
La acalasia es una enfermedad en la que el esófago pierde su movimiento y el músculo de su parte final no se relaja, por lo que los alimentos no pasan bien al estómago. La cirugía, llamada miotomía de Heller, corta ese músculo para abrir el paso y suele acompañarse de una válvula para evitar el reflujo.
¿Cuándo se recomienda operar?
Se indica cuando la manometría esofágica confirma el diagnóstico. La cirugía es una de las opciones de tratamiento definitivo; se elige contigo según tus estudios y tu estado de salud.
Tu camino quirúrgico
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Antes
Cómo prepararte
- Acude a tu valoración con tus estudios previos (laboratorios, ultrasonidos, tomografías) y la lista de medicamentos que tomas.
- Avisa si tomas anticoagulantes, aspirina o medicamentos para la diabetes: puede ser necesario ajustarlos antes de operar.
- Se solicitan estudios preoperatorios y, según tu edad y salud, una valoración por medicina interna o cardiología.
- Guarda el ayuno que se te indique, normalmente de 8 horas, sin alimentos ni bebidas.
- Llega acompañado de un familiar o persona de confianza que pueda llevarte a casa.
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El día de la cirugía
Qué esperar
Ingresas al hospital unas horas antes. Te recibe el equipo de enfermería, el anestesiólogo revisa tu historia y resuelve tus dudas sobre la anestesia, y el doctor te saluda antes de entrar al quirófano. Al terminar, pasas a recuperación hasta que despiertes por completo y el doctor informa a tu familia cómo salió la cirugía.
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Después
Tu recuperación
- Camina desde el mismo día o el siguiente: ayuda a prevenir complicaciones.
- Toma los medicamentos tal como se indican y cuida tus heridas según las instrucciones que recibas por escrito.
- Evita cargar peso y hacer esfuerzo durante el tiempo que te indique el doctor.
- Acude a tus consultas de revisión: son parte de la cirugía, no un extra.
Señales de alarma después de la cirugía
- Fiebre de 38 °C o más.
- Dolor que aumenta en lugar de disminuir, o que no cede con los medicamentos.
- Enrojecimiento, calor o salida de líquido o pus por las heridas.
- Vómito persistente o imposibilidad para comer o beber.
- Coloración amarilla de la piel o los ojos.
¿Te recomendaron esta cirugía?
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Esta información es educativa y no sustituye una consulta médica. Cada caso se valora de forma individual. Redactado por Dr. Enrique Moran, cédula profesional 11747496, cédula de especialidad 15650118.